KEN

viernes 28 de marzo de 2008

El amor de los sueños no es similar al amor de la vida. Eso es un hecho. A las mujeres nos han hecho soñar con eso desde que empezamos a tener conciencia, y desde que nuestros padres nos compraron a Barbie y a Ken, y nos llevaron a ver películas de princesas Disney. Desde ese mismo momento nuestro gen femenino de sentirnos como damicelas en apuros dejó de ser resesivo, haciéndonos soñar con nuestro príncipe azul, que combina con el merengue del pastel rosa de nuestras esperadas vidas.

Empezamos a pasar la etapa en la que amas a los animales y quieres ser veterinaria, y casarte con un veterinario, y tener miles de perros, gatos, peces, avestruces, delfines [porque por lo general son tu animal favorito, y más si viste Flipper o fuiste alguna vez a Reino Aventura a conocer a Keiko]. Un sueño recurrente de la primera etapa de la infancia es casarte de blanco, y trabajar con una linda bata también blanca. Aún así, cuando descubres que los lindos animalitos a los que quieres dedicar tu vida cagan, el sueño se guarda en el cajón de los buenos recuerdos, al igual que los peluches.

En la segunda etapa de la primaria, te crees un pequeño adulto de diez años y empiezas a conocer a los niños. Se te hacen seres asquerosos, que sudan y se comen los mocos. Pero hay algo que te llama la atención de ellos. Tal vez porque quieres aprender a eructar como ellos, tal vez porque quieres ganarles en el triatlón de escupitajos, fuercitas y gases. Sólo que en esta etapa tienes una relación amor-odio con ellos; te disgustan pero te atraen. Por eso al niño que te gusta, y que molestas por lo mismo, le sacas el aire de un gancho al estómago para mostrarle tu amor y decirle de pasada “soy cinta azul de tae-kwon-do”.

En la espantosa etapa de secundaria, sufres cambios. Tu cutis perfecto se va a la goma con las primeras hormonas saltarinas que brotan barros en tu cara. Te peleas con tus amigos. Te da celos la compañera que fue la primera en saber en carne propia lo que es reglar. Empiezas a tratar de encajar en un mundo donde el primer año de secundaria a todos le crecen las orejas, el segundo las extremidades y el tercero la nariz. No sabes de ropa. No sabes de música. Muchas veces nadie sabe de higiene, por lo que tu salón de clases olía peor que un pasillo orinado del metro a la mañana siguiente. Empiezas a ver a los hombres como algo atrayente, tanto que haces juegos de letras con el nombre del muchacho que tiene pelos alrededor de la boca y un grano infectado que se volvió su mejor amigo y que cohabita con el individuo xy en su nariz. Cambiarás mucho, pero la única constante de tu pubertad, será tu amor platónico. Serás una niña que jugaba fútbol, luego una darketa con rastas y un piercing en la lengua, grabando en los baños símbolos de anarquía y escuchando a Metallica para luego ser una niña modelo con faldas y cantando “I want it that way” de los Backstreet Boys. Pero ese muchacho al que nunca le hablaste te hará el día durante esos años, y hasta te motivará a peinarte y a robarle perfume a tu mamá.

Cuando pasas la pubertad, prosigues con la adolescencia. Muchas tienen novio. Muchas han tenido ya tres novios, y tú, soltera. Las vecinas rumoran que eres una quedada, tus compañeras te presentan a los amigos de sus novios que te dan asco, y tu padre es el hombre más feliz por no tener ningún yerno. La adolescencia te revoluciona. Lees a Marx, escuchas a Marley, vives en Coyoacán y crees que tu vacación soñada es o ir por peyote a Real de Catorce, o unirte a un ejército zapatista. Vives con la playera del Ché, lees a Maupassant y tienes un complejo de superioridad bárbaro. Por esto mismo sólo crees que una persona adecuada para ti sería un existencialista que nunca leyó a Sartre ni a Camus, pero que es bohemio de Nescafé.

Y en la transición a la adultez entras a la universidad. Buscas alguien con coche y mayor de edad que muestre su IFE. Andar con alguien mayor que tú es la onda, y ni se diga hablar de cosas que importan, como la política, la economía y la situación en Sudán que tanto te preocupa. Tu cita ideal es ir a un café underground, ver una película de arte y hablar de escritores o músicos extraños. Si tu chico tiene perforaciones, tiene un punto extra. Tatuajes, cinco. Pertenece a una banda de rock, quieres dejar todo y vivir en unión libre.

Y cuando ya pasaste por todas las transiciones que tu retorcida personalidad pudo tener, te descubres a ti misma y lo que quieres de tu propia vida. Obviamente ya habrás pasado por un bestiario de hombres que tocan un chelo llamado “Apolo”; odian a Mozart porque el buen Amadeus compuso a los 14 años su ópera prima y ellos a los 18 ni han cambiado un foco; coleccionan pelusa de ombligo; teniendo casi treinta años son más bebés que tú; teniendo casi 25 se creen más adultos que tú; y una larga lista de tipos que se te acercan a ligar de la manera más estúpida que pueda existir: eres un par de tetas y ellos no ven más que eso. Y te da risa poder tener anécdotas graciosas que contar a tus amigas y censurar algunas cosas para también contárselos a tus hijos. Te da vida saber que puedes reírte de tu pasado y que lo disfrutaste, y que te sientes bien de haber pasado por eso.

Pero después de haber visto casi trescientas películas de romance adolescente, películas viejas, películas clásicas, comedias románticas donde siempre sale Hugh Grant… empiezas a entender porqué todos lloran con “Algo para recordar”, te deprimes y te gustaría comerte a cucharones un litro de helado, y como no tienes helado porque en tu casa se comen cosas sanas sin azúcar, te dejas esos pants grises que puedes usar de bra y que tienen elásticos en los tobillos y te haces una mascarilla de Saint-Yves, ya que descubres que se te acabó el aguacate. Te quedas en casa viendo todas las películas de amor de tu colección y vas haciendo las conexiones: “When Harry Met Sally", como tiene a Meg Ryan ves “Sleepless Seatle”, que es el refrito de “An affair to remember”, dónde sale Gary Grant, que tiene el apellido de Hugh Grant, que hizo “Nothing Hill”, dónde sale Julia Roberts, en “Pretty Woman”, que es parecida a “Sabrina Fair”, dónde sale Audrey Hepburn y Humphrey Bogart por lo que al final no sabes si irte por “Breakfast at Tiffany’s” o “Casablanca”, y te pones peor.

Lo más gracioso es que al día siguiente, de ser un traste moquiento, serás la misma persona de siempre dándote cuenta que necesitas eso: de un hombre que le gusten ver películas rosas y que llore contigo. Y este tipo de señales se hará recurrente poco a poco, y definirás así a tu “príncipe azul”. Que quieres algo serio, que te gustaría que tuviese hermanos, una colección de kakis, que vaya a la ópera… Y te haces otra vez la idea de una persona que no existe, a no ser que realices un collage de artistas de Hollywood.

Y en días como hoy que tuviste tiempo para ti, para ver películas, para adelantar un capítulo más de tu libro de cabecera y ver “Alguien tiene que ceder” piensas: “Quiero a alguien con rayas en la frente”. Apagas la pantalla te acuestas y te sientes feliz por ese pequeño descubrimiento. Luego al no poder dormir añades: “Y que no se asuste por cómo como… y que le guste mi risa de caballo”. Y piensas que realmente ya te da igual todo eso, si viene bien, si no también, porque no existe ese Ken… y que si existiera no tendría órganos reproductores.

23 comentarios:

ChilliCoder dijo...

Y tampoco existe una Barbie.... Y un día de repente, te das cuenta que buscas una mujer que te tome de la mano cuando se te alcanza salir una lagrima en el cine, el teatro o la ópera, que le guste posar para tus fotos aunque seas un pésimo fotógrafo, que escuche (sin reírse ni aburrirse) las 16 cuartillas de aburridos versos que escribiste y que no se ponga histérica cuando no bajas la tapa del baño.
Siempre buscamos el modelo que nos grabaron en nuestra mente pero llega un momento (o puede que no llegue) que simplificas y dejas de calificar simplemente disfrutas la compañia y te detienes a abrazar a la mujer que encontraste a tu lado.

Hitlercito dijo...

Quitaste tu pelusa blog award, no mereces usar la palabra pelusa en un post. Adios.

Marco dijo...

Je je, la verdad disfruté mucho este post, eso del bohemio de Nescafé, leer a Marx, la situación en Sudán, etc., yo sólo hubiera agregado la etapa en la que las mujeres se quieren ir a "encontrar a ellas mismas" a Barcelona, Canadá o algo así, bueno, también les ocurre a los hombres :-P

Matilda Brigante dijo...

Me gustó el final!!!!
Bueno, me gustó todo...
No te imagino de rastas y darketa... ni escuchando a los BSB!

Jajajaja, te buscaremos a tu chico con rayas en la frente!

cdLEONr dijo...

Yo creo que la mayoria de los hombres en realidad busca lo mismo, una mujer que nos acompane en todos los sentidos, alguien que podamos cuidar, querer, apoyar, apapachar, enteder, y que nos haga sentir bien haciendonos creer que somos indispensables para ella, por que la naturaleza del hombre es ser el protector-provedor, y mientras una mujer nos haye la medida estaremos felices y con sonrisa de oreja a oreja, y es en ese momento cuando caemos en lo que es SER UN MANDILON jijiji, pero la verdad que importa, mientras uno se sienta bien que el mundo diga misa.

Michel dijo...

Ce,

Brillante post. Es un honor poder ser testigo de tu crecimiento y progreso como bloguera y persona. Me parece increíble que a tu edad tengas una percepción e idea de lo que quieres que muchas personas de 60 años envidiarían.

Gracias por este bello post. Me hizo reflexionar y entender un poco más a la mente femenina.

lolfolk dijo...

Qué te digo, no existen los ideales a menos que no los idealices tanto...
Quiero un Ken con pene y que cargue las bolsas del súper, y empacharnos con buffet chino del centro y echarnos una tarde en el jardín a ver el cielo.... eso y un pene.
jajajajaaj Te amo guera. 1 más que tú.

Matilda Brigante dijo...

Lola quedó traumada por el verga-corta.... o es mi imaginación?

Eleonor dijo...

Ya te chulearon el post, y lo voy a hacer yo también: qué buen post... extraño leerte seguido.

Besos hermosa.

El Pardo dijo...

¿Pero qué hay de malo en coleccionar la pelusa del ombligo, si yo que soy un tipazo lo hice durante años hasta que mi mamá tiró a la basura el bote donde la guardaba? Y además, opino que Hugo Sánchez debe renunciar a la selección.

Lluvia dijo...

Qué hueva de vida, donde te lleve la corriente ¿no?

El Negro dijo...

Mientras leo lo que escribes te escucho, con una voz suave pero contundente, clara, tan clara que me hace viajar.

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Imagino que para estar con una mujer como tu, KEN necesita antes que órganos reproductores, una mente brillante y un corazón apasionado.

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Como siempre... Es un placer leerte.

Emilio dijo...

Interesante... hacía tiempo que no pasaba por aquí. No creo que los hombres cultivemos arquetipos tan definidos como los que tú mencionas, aunque extrañamente sí atravesamos aquellos, es decir, aspiramos en algún momento de nuestras vidas a tener un tatuaje, conocernos de pe a pa la nouvelle vague y el cine gringo de los setenta, vivir en coyo y luego en la roma, vivir en París o en Berlín o en Londres, aburguesarnos y desear cierta chamba, etc., etc.

Lo más chingón del asunto es que existen personas mejores que esas imágenes y que realmente es posible encontrarlas.

En fin, pensé también en una rola de Dylan: "I can´t blame it, if you may think i'm odd, if i say i'm loving you not for what you are but what you're not"

Finalmente. Fue muy divertido reconocerte en tu nave el otro día; me puso de excelente humor: me gusta pensar que en la ciudad ocurren cosas así, centelleantes y no carentes de algo de magia, como de comedia romántica algo chafa. Gracias por las instrucciones muy a la mexicana que no entendí demasiado, pero sorprendentemente llegué bien, utilizando por primera vez en mi vida circuito interior. Casi me dan ganas de poner mi foto en mi perfil para que me pasen cosas así.

Saludos!

Emilio dijo...

Finalmente, todo hombre que no coleccione pelusa en el ombligo o es lampiño o metrosexual o tiene uno de esos ombligos salidos muy feos.

Matilda Brigante dijo...

ERES UNA ROCKSTAR DE LOS BLOGS.
HE DICHO.
jajajajajajajajaja

barb michelen dijo...

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I dijo...

un par de tetas...hmmm nahhh...me da gusto que eres mas del gusto rasta darky y que no pasaste por la etapa de una "experiencia religiosa" aunque lo de los bsb tiene lo suyo

Pipe dijo...

Está muy bueno este post... pero lo más raro es que te me haces muy familiar... y seguro lo eres por esas referencias de lecturas que das pero no sé de donde. Tal vez solo te vi en la calle o vi que te veían. Saludos.

Pipe dijo...

O más bien me dijeron que te veían y ahora que te veo me doy cuenta que ya te conocía... seguro del LFM.

MasterYoudas dijo...

Seguramente en Japón ya inventaron un Ken con genitales... digo, por si te interesaba... saludos

J.S. Zolliker dijo...

Lo disfruté barbaridad, excelente!

M dijo...

Sin palabras.

Amén.

Adán A E dijo...

Afortunado encuentro el que acabo de tener, de algo sirve el ocio y hurgar por estos sitios. El espejo que hemos visto todos los que comentamos acá es testigo de un evento fuera de lugar: de una vida, real, de una persona con todo lo que eso implica. Tienes derecho, de igual manera, de recibir lo que eres, a alguien real. Que esa vida siga con luz y sombras, fortes y pianos, frío y calor, pero siempre con la claridad con la que has definido lo que deseas. Ese ente real estará allí, abrirá los ojos frente a ti. Un honor leerte (y por qué no, haber aparecido de manera tan sui generis). Salud!